La Reflexion sobre APRENDER

Hace mucho tiempo que no escribo en este blog, a decir verdad prácticamente en ningún sitio; abrí este blog en a mediados de año y cinco o seis meses después vuelvo a escribir en el, solo porque sentí la necesidad de hacerlo.

Bueno, no estoy tan inspirado y la poca inspiración que llega por lo general me coge lejos de un ordenador, en sitios raros como en la calle mientras camino o en el transporte en un bus atascado en un trancón, en fin, en sitios insólitos y es difícil recordar lo que quería escribir en el blog, es difícil recordarlo de la misma manera como surgió la idea.

Solamente quiero mostrarles un pequeño fragmento del libro Tus Zonas Erróneas, del Escritor estadounidense Wayne W. Dyer, hace rato lo leí, pero uno de los fragmentos que mas me gusto es donde merlín habla sobre la educación o sobre aprender, los dejo con el fragmento, y espero uno que otro comentario, por cierto, tratare de escribir mucho mas seguido, sobre lo que se me ocurra y crea que sea interesante.

Fragmento de Tus Zonas Erroneas

Recuerda lo que dijo Merlín sobre la educación:
“Lo mejor para la tristeza -contestó Merlín empezando a soplar y resoplar- es aprender algo. Es lo único que no falla nunca. Puedes envejecer y sentir toda tu anatomía temblorosa; puedes permanecer durante horas por la noche escuchando el desorden de tus venas; puedes echar de menos a tu único amor; puedes ver al mundo a tu alrededor devastado por locos perversos; o saber que tu honor es pisoteado por las cloacas de inteligencias inferiores. Entonces solo hay una cosa posible: aprender.

Aprender porque se mueve el mundo y lo que hace que se mueva. Es lo único que la inteligencia no puede agotar, ni alienar, que nunca la torturara, que nunca le inspirara miedo ni desconfianza y que nunca soñara con lamentar, de la que nunca se arrepentirá. Aprender es lo único que te conviene.

Mira la cantidad de cosas que puedes aprender: la ciencia pura, la única pureza que existe. Entonces puedes aprender astronomía en el espacio de una vida, historia natural en tres, literatura en seis. Y entonces después de haber agotado un millón de vidas en biología y medicina y teología y geografía e historia y economía, pues, entonces puedes empezar a hacer una rueda de carreta con la madera apropiada, o pasar cincuenta años aprendiendo a empezar a vencer a tu contrincante en esgrima. Y después de eso, puedes empezar de nuevo con las matemáticas hasta que sea tiempo de aprender a arar la tierra.”

Bueno eso es todo por ahora.