Todos quieren cambiar

Quiere usted cambiar algo, quiere cambiar algo de este planeta.
Si su respuesta es si y desea fervientemente cambiar algo aquí; una sola cosa, una sola maldita cosa, la solución es sólo una.
Primero, póngase de pie, donde sea, observe el lugar donde esta parado, ¿ya? bien, ahora delimite bien ese sitio, claro, puede cambiar según usted se mueva, pero por ahora usted está dentro de esa área.
Ahora, fíjese bien, fíjese donde empieza usted, mire como esta y hasta donde alcance a verse.
¿Listo? bien, ahora fíjese donde acaba usted, en la coronilla de su cabeza, sea como sea ésta.
Ahí tiene lo único que puede cambiar usted en este mundo, sólo esa pequeña cosa: usted mismo.
Nada más, sólo esa extensión de hueso, carne y pensamientos, es la única miserable cosa que puede cambiar en el planeta.
No será fácil, cambiar esa cosa que es usted no es tarea fácil, por el contrario es la cosa más complicada del mundo.
Porque es lo que más se le resiste, porque siempre se está engañando a usted mismo y porque siempre querrá estar cómodo y cambiar no es cómodo, requiere mucho esfuerzo, paciencia y disciplina.
Cambiar siempre es traumático.
Tranquilo, no se angustie demasiado, hay algo bueno en todo esto. Si ya aprendió y logró cambiar, entonces ahora si puede empezar a hacer lo que quiere, cambiar todo a su alrededor.
Esto es un poco más fácil, porque ya conoce la técnica, ya sabe que debe hacer.
Y porque cambiando usted todo irá cambiando alrededor, será una consecuencia natural.
Hasta la próxima.
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Totazo

– Usted siempre va a tratar de asirse de algo, de buscar un apoyo, de donde poder seguir colgado, una piedra, un saliente, un hueco, algo de donde agarrase.

Tiene miedo de caer, de soltarse y caer, de darse duro contra el mundo, siempre ha tenido miedo del golpe.

– ¿Y…?

– Y nada, Ojala.

– ¿Ojala qué?

– Ojala se caiga.

– ¿Para qué?

– Para que al caer se reviente del totazo y se de cuenta que no es tan doloroso como creía, que tendrá que limpiarse las heridas y que de todas formas tendrá que volver a subir.

– ¿Y si no me reviento?

– Igual tendrá que subir es lo único que le queda, caerse, ponerse de pie y volver a subir.






Hasta la próxima


Atrapante

– Jajajaja ¿Y ella lo tiene flechado?

– No se exactamente.

– ¿Cómo así?

– Sólo puedo decir que es bella, bellísima, sólo eso.

– Jajaja ¿y eso no estar flechado?

– No lo se.

– ¿Y cómo es ella?

– Es Bellísima; sobre todo sus ojos, son hermosos, son inmensos y profundos, son de un color raro, pero único, entre verde y café, son bellísimos. Estoy seguro que uno puede permanecer por largas horas contemplando aquellos ojos y siempre serán fascinantes.

Son cautivadores, te capturan y ya no te sueltan, te llevan a donde ellos quieran. Si; uno podría verlos directamente toda la vida y sentirse feliz, son unos hermosos ojos llenos de tranquilidad.

Y su cabello, negro, muy negro y espeso, muy abundante, le cae suavemente a cada lado del rostro radiante formando caprichosos meandros, tan negro que contrasta con los ojos y le dan una apariencia casi mágica, como una pintura renacentista.

Es un hermoso cabello que enmarca su rostro y lo resalta y hace que uno siempre caiga en la trampa de sus ojos.

Su cabello es como una tranquila y oscura noche y sus ojos como el más bello día, se contrastan, se acompañan y se complementan.

Y su boca, su boca es delicada y fina, y allí cerca hay un lunar que parece puesto a propósito para llamar la atención, para que sea admirado y hasta envidiado, es un lunar perfecto, parece dibujado con la mayor calma del mundo para que cuando ella sonría, todo sonría a su alrededor.

– ¡Muy bella! ¿y entonces eso no es estar flechado?

– No se. Sólo se que ella es atrapante.