Sin sueño

Afuera el frío, 3 de la mañana, los párpados pesan, la pantalla sigue destellando cosas que a veces parecen sin sentido; él, allí sentado es un autómata, hace sin conciencia de hacer, como respirar, parece que pierde el tiempo.

Cierra los ojos, queda oscuro y la mente viaja, muy rápido, a un lugar sin tiempo y sin coherencias, el lugar de los sueños; de fondo aún Peter Green se escucha con su Funky Jam, el sueño es leve pero le permite descansar, divagar y pensar en todas aquellas tonterías que la vida real no permite, que la vida misma coarta, que su propia ética y la moral le imponen, le atan y le atormentan.

Sigue viajando, ¿hacía donde? no lo sabe, hace tiempo viene ocurriendo lo mismo, se va quedando dormido a la mitad de algo y sueña cosas que después no recuerda, a decir verdad pocas veces las recuerda, sólo sabe que esos pequeños sueños entre las cosas, a destiempo, a veces le permiten descansar pero casi siempre lo desconciertan.

Despierta, y la misma sensación retorna, lleva también mucho tiempo con esto, siempre despierta sudando un poco y con el corazón acelerado y con una angustia inexplicable, no sabe porque, sólo sabe que le pasa y que dicha angustia le durará cuando mucho un par de horas; es esa angustia similar a no tener la certeza de una comida o un techo, similar a la angustia por no tener seguro un mañana; aún no logra explicarla y lo que es peor: aún no logra controlarla.

Sigue leyendo, los ojos le duelen, posiblemente estén inyectados en sangre y reflejen menos cansancio del que siente su mente, vuelve a dormir, otro viaje, la canción ha cambiado hace rato, pero él no se da cuenta de eso, no sabe cuanto dura cada uno sus viajes, solo despierta angustiado y pleno de reflejos y conciencia, pero sólo le dura unos minutos y regresa de nuevo el peso de los párpados y la música que se va apagando mientras la mente se divierte y le juega pequeñas bromas macabras.

Hasta la próxima.

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