Desaparezca

No, es en serio, desaparezca.

Imagínese el mundo tal cual lo conoce, como usted lo ve y lo siente ahora mismo, mientras lee esto y piensa, mientras come, mientras ve televisión o simplemente mientras desperdicia valiosísimos minutos aquí sentado leyéndome.

Imagínese el mundo así como se lo narro, pero sin usted; si, sin usted, aniquílese, deshágase, evapórese, esfúmese, lo que quiera. Imagínese el mundo sin usted mismo, tal cual lo conoce pero sin usted. Una lástima que usted ya no esté.

Muy seguramente no es fácil, de hecho es una de las cosas más complicadas del mundo: imaginar algo donde usted no este; es muy complicado, puesto que es usted quién imagina, es usted el autor de sus sueños, de sus creaciones o de sus imaginaciones. Estoy completamente seguro que no es nada fácil imaginarse algo así.

Bien, ahora imagínese que usted puede ver todo lo que pasa, pero nadie lo ve, es más usted sólo puede ver y saber que esta pasando en “su mundo” pero sin que usted esté, no puede interactuar con nada ni con nadie, sólo observa, como cuando ve televisión, usted es un simple y desdichado espectador.

Ahora, imagínese que nadie lo recuerda, que nadie es consciente de que usted existió o vivió en algún momento, es decir, para ellos usted no es nada, similar al caso de la televisión o de una novela o de una película, a todos los personajes de allí, no les afecto ni les afecta el hecho de que usted exista o no.

Muy bien, imagínese ese panorama tan desolador, para usted claro está, para aquellos que “existen” no lo es tanto, es más, ellos sufren, lloran, ríen, a veces son felices, aunque la mayoría de las veces por una extraña habilidad humana son desdichados, pero al fin de cuentas viven y sienten con intensidad.

Fíjese bien en este hecho, todos viven normal, luchan, lloran, trabajan, duermen, comen, estudian, se endeudan, en fin, todas aquellas cosas que suele hacer una persona normal, todas aquellas cosas que usted mismo solía hacer antes de este ejercicio.

No sólo eso, todas esas personas que usted creyó conocer y a las cuales usted echa de menos, no lo recuerdan, no notan la diferencia entre si usted está o no está, están tan ocupados con sus vidas que no pueden o no quieren prestar atención a las vidas de otros, ¡interesante! ¿cierto?

Tal vez puede ser un hecho preocupante, desesperante, angustiante, desolador, y desesperanzador, un hecho muy triste para usted, seguro que si. Así que usted vive o vivió y nadie lo nota; ¡ufff!, puede llegar a ser muy triste, darse cuenta de eso puede ser muy muy duro, es aplastante, un hecho que muy seguramente lo va a dejar pasmado, quieto, sin aliento ni ganas para hacer otras cosas.

De todas formas no deja de ser algo muy interesante, algo en lo que valga la pena emplear mucho tiempo pensando, algo en lo que vale la pena pensar, distraerse, analizar y sintetizar cada recoveco de esta curiosa situación. ¿Vivimos para dejar huella e impactar el mundo? ¿o somos como un rayo de sol cualquiera de los que cada mañana alimentan a toda planta en el planeta y son o existen sin un misticismo alrededor? ¿somos especiales o somos como cualquier otro átomo en el vasto universo?. Siempre valdrá la pena debatir sobre esto.

Perfecto, ya vamos terminando. No se preocupe demasiado, en la vida real hasta ahora las cosas no pasan así; por lo menos sus acciones afectarán a alguien. Y si vive usted sólo (cosa que creo muy poco probable), aún así, sus acciones afectarán a las cosas, a su entorno.

El mundo es un tejido más o menos uniforme donde lo que usted haga o deje de hacer afecta poco o mucho a aquellos que lo rodean o a su entorno, ya sea que usted quiera que sea así o no, siempre sus acciones afectan todo alrededor.

Entonces en el mundo real, tal cual usted lo conoce, no importa mucho lo que usted piense, importa muchísimo lo que usted haga. Muy seguramente muchas personas cuando usted ya terminé esta aventura llamada vida le extrañarán. No se ponga eufórico, es muy remoto que lo recuerden para siempre, pero le recordarán, al fin y al cabo en algún momento usted los recordó y los afecto, así como ellos le afectaron a usted.

Excelente. Ahora, puede abandonar este escrito (que no la pagina, siempre encontrará cosas buenas aquí), puede abandonarlo por tonto, por aburridor, por triste, por ser alentador o desalentador, por lo que sea.

Le dejo en paz y si así gusta, haga caso omiso a todo lo leído durante este escrito; es más, olvídelo completamente, como si nunca hubiera existido o sido consciente de que existiera esto.

¿Qué es esto?

Una cosa vacía, sin mucho más; blanca o negra, como usted quiera, pero vacía al fin y al cabo, no tiene nada.

Déle la forma que usted quiera, ¿cómo el planeta? va, entonces será esférico como el planeta, ¿un plano perfecto e infinito?, entonces que sea un plano.

Lo importante es que usted está allí, de pié, no logra saber bien si a la mitad o arriba o abajo, la ubicación es difícil, pero está allí.

¿Y para qué? la única pregunta que vale la pena, para construir lo que se le dé la gana, al fin y al cabo así es todo: usted está, usted construye.

Haga lo que quiera, de cualquier forma siempre puede borrar todo y volver a empezar.

Adelante… ¿o atrás?

El maldito inclemente

Es triste como la memoria se anega con lágrimas de recuerdos borrosos, como el tiempo inclemente va dando martillazos en las cosas, las personas y los lugares que alguna vez conocí.

Como las calles se agrietan, las casas se caen, los árboles se secan, como las personas se van, y los recuerdos de ellas se van desdibujando.

Como trato de aferrarme a esos recuerdos, como trato de agarrarlos, pero las personas de mis recuerdos se deshacen y las agarro, pero no están y es como agarrar humo. Trato de recorrer los lugares que ellas recorrieron, pero ya no son aquellos lugares. Trato de respirar el aire que alguna vez respiraron, pero ya no es ese aire, porque sabe diferente.

Porque al ir a esos lugares ahora, ya nada es igual, porque parece que todo se detuvo y esas personas están allí, pero la vida real no es así, y mi memoria me sacó de ese lugar y ya no puedo entrar.

Porque a veces a esas personas las recuerdo, pero su recuerdo se me trata de borrar y me resisto, porque a veces me hacen tanta falta como la comida, como el aire, y entonces el vacío se instala adentro del cuerpo y se siente uno como un cascarón inmenso y frágil y tiene miedo de romperse, porque parece que dicho vacío está allí desde hace mucho tiempo y que es inmensamente difícil de llenar.

A mi abuela, porque la recuerdo a veces y deseo haber tenido más tiempo, pero el maldito inclemente no perdona.

Hasta la próxima.

¿Y usted trabaja para ganar o para ser el mejor?

Porque no siempre las dos cosas van ligadas.

Si quiere ganar, bien, trabaje duro, en algún momento ganará y será feliz, por un tiempo.

Si quiere ser el mejor, trabaje mucho más duro aún, y no espere ni regaño ni premio, no lo necesita.

Y recuerde, mejor que usted mismo, porque nunca será el mejor de la historia para siempre, ya que en algún día nacerá un maldito que lo superará y borrará de un plumazo su vida y su historia, y luego a este maldito le ocurrirá lo mismo.

Trabaje para ser el mejor, no para ganar, si espera algo, vivirá ansioso, con miedo y amargado.

Pelee con usted mismo, aprenda a soportarse sólo, como es, así se ahorrará disgustos y viajará más tranquilo este recorrido llamado vida.

Hasta la próxima.

Se puso los guayos de nuevo

El tipo estaba sentando al borde de su cama, y se estaba amarrando los zapatos, al lado tenía un maletín pequeño, la cremallera abierta, dentro se veían algunas camisetas, medias y un par de guayos, se les veía el uso, pero aún podían soportar una centena de partidos. El amigo llegó y se quedo observándolo pensativamente.

— ¿Qué hace R.?*

— ¿Qué qué?

— ¿Qué que hace? ¿qué está haciendo?

— Ahhh, me estoy alistando.

— ¿Para qué?

— Pues para ir a jugar.

— ¿A dónde?

— Ahh, es una historia larga.

— ¿Cómo así?

— Si, es una historia larga, yo no pensé que tendría que regresar a jugar, pensé que nunca aparecería alguien tan bueno.

— ¿Cómo así? Si usted es el mejor.

— Quizás; eso si, estoy entre los diez mejores.

— ¿Y qué pasó?

— Fíjese, este nuevo tipo ha aparecido y ha jugado y ganado a mundo de jugadores, de equipos, como si nada, es impresionante. Pero no se ha quedado sólo con eso.

— ¿Ah no? ¿hay más?

— Si, juega tanto y tan bien, que los mejores del mundo en los últimos diez años, no han podido ganarle.

— Entonces es un genio.

— Quizás, y eso me agrada, jugar contra los mejores, y este tipo es de los mejores, está entre los 10 mejores.

— ¿No es apresurado asegurar eso R.?

— No. Le ha ganado a los mejores.

— Bueno, también es por el momento del fútbol.

— No, le ha ganado también a aquellos que son genios y se han retirado.

— No entiendo ¿cómo así? ¿cómo van a poder jugar de nuevo?

— No es tan complicado, hay un centro médico que se ha especializado en adecuar el cuerpo de los deportistas retirados para que puedan competir de nuevo, durante al menos 10 años más.

— ¿Cómo así?

— Fíjese, el maldito centro o laboratorio analiza a cada deportista, en este caso futbolista, le hace una serie de exámenes que tardan alrededor de treinta minutos, luego procede al tratamiento más adecuado en cada caso, a la sumo toma una hora realizar el tratamiento.

— ¿Y ya?

— Básicamente si, el hecho es que después de eso, ya el futbolista está listo para jugar, luego del tratamiento puede jugar con las características óptimas, sin importar cuales hayan sido estas a lo largo de su carrera.

— Eso es interesante.

— Pero aún hay algo más, dentro del centro médico hay instalaciones donde, los deportistas que han ido allí, pueden empezar a practicar inmediatamente.

— Ya veo, así han podido competir contra el tipo nuevo que usted me comenta ¿cómo se llama?

— M. y es buenísimo, es decir, el equipo que tiene, y el tipo es el mejor de ahí.

— Me parece  una exageración de su parte.

— No, no lo es, ya le ha ganado a Maradona y fue aplastante, varios amigos me lo han comentado, goles, jugadas, pases, en todo donde Maradona podía ganar, este chico la ha dado un total repaso. Maradona se sometió al tratamiento, y jugaba como en el 86, pero con toda le experiencia y la inteligencia que tiene un jugador cuando se va a retirar. Ha jugado contra el chico ya diez partidos, todos perdidos, Maradona terminó cansado y triste.

— Me cuesta creerle ¿Y Pelé?

— Pelé también ha ido, y ha jugado contra él; luego del tratamiento Pelé tenía todas las condiciones que mostró en 1958, el chico le ha superado en muchas cosas, y en otras han quedado casi igualados.

— ¿Pero ganó o perdió contra M.?

— También perdió, han jugado dos partidos, juntos los ganó M.

— ¿Y usted va a ir?

— Claro, yo soy el único que he podido ganarle a Pelé con suficiencia, aunque me costó un montón, un amigo en común me llamó hace tres semanas y me dijo: “—¿Sabes que ha dicho O Rei? —No, ¿qué ha dicho? —Que si alguien es capaz de ganarle a este chico eres tu” Le expliqué que yo estoy retirado y viejo, y fue él quien me contó lo de Maradona y Pelé y los tratamientos.

— ¿Y usted está preparado R.?

— Si, ya tengo listo lo del tratamiento, en unas cinco horas debo estar allí para eso.

— ¿Y el fútbol y el partido?

— El tipo no tiene miedo, y yo tampoco. Hoy vuelven a jugar contra Pelé y creo que de nuevo le ganará.

— ¿Y aún así usted va a ir?

— Claro, después de la llamada he estado mirando los vídeos, analizando, juega muy bien, es rápido, zurdo, preciso, bajito, como Pelé o Maradona o como yo. Ya lo dijo Djalminha “El fútbol es para los bajitos”; hace túneles, regates, engaña por un lado y sale por el otro, a veces sobreros, paredes, se le dan muy bien, remata de fuera, es preciso, ha aprendido a patear los tires libres, a veces usa la derecha, en fin, es un as.

— ¿Y aún así no le da miedo o vergüenza?

— No, al contrario, ya quiero jugar contra él, es excelente, pero yo he sido el mejor durante algunos años, le gané a Pelé, a Maradona, los dos mejores del mundo. Puedo ganarle a este chico, aunque me costará trabajo, estoy seguro.

— En fin.

— Debería ir a vernos, mañana jugamos, Pelé y Maradona irán a ver el partido, ya tengo mi equipo, van mis dos hermanos, algunos amigos, los de siempre, yo les conté y dijeron que si, de una, ni lo dudaron, todos tenemos en tratamiento hoy. Nosotros siempre hemos tenido un equipazo y yo soy el mejor de ese equipo. Será una belleza, ya se dará cuenta.

— ¿Es tan importante un partido así R.?

— Si, es muy importante, va a ser puro fútbol, pura garra, pura pasión. Mañana estaremos vivos otra vez, vaya y lo ve. Se podrá deleitar.

*R. es el mejor futbolista que ha existido en el planeta, ha anotado por lo menos 5000 goles, dado unas 10000 asistencias y jugado muchos más partidos. Es el mejor del mundo y de toda la historia y difícilmente lo superarán. No ha ganado nunca un título, ni una copa, ni una medalla ni un regaño, pero todos los partidos que ha jugado los ha ganado, todos los futbolistas le admiran y le respetan.

 

 

 

El ataque de los recuerdos

Hoy estoy blandito, hoy los recuerdos se han abalanzado sobre mi y me han molido a golpes.

Hoy me han magullado, me han golpeado sin piedad.

Hoy, los recuerdos, me han hecho saber, otra vez, de que están hechos: de todo el peso de nuestra historia, de nuestros fracasos vivos y nuestros sueños muertos.

Hoy los malditos han confabulado para atacarme, apenas iba abriendo los ojos con descuido, como quien al caminar va girando la esquina confiado de que todo está tranquilo y han aparecido ellos, en montón, con mala cara, con sonrisa sangrienta, y me han golpeado, sin piedad y con motivos.

Vaya que si tenían motivos, muchos; para atacarme de esa forma tan cruel. Ellos fueron más astutos, se dieron cuenta de lo que yo pretendía hacer. Pretendía enterrarlos, vivos, hacerlos a un lado y pretender que nunca fueron. Quería enterrar todos y cada uno de ellos, de esos recuerdos tuyos, donde siempre estás tu, brillante, hermosa y única. Y donde también estoy yo, babeando y pensando en ti, sonriendo perplejo ante tu presencia, con sonrisa tonta, como un perrito con juguete nuevo.

Yo quería matarlos a todos, a todos, sin dejar rastro, sin permitir que se dieran cuenta, pero no alcancé.

Porque pretendía aniquilar todo cuanto se relaciona contigo, sin hacerte daño. Pretendía cortar todos aquellos hilos que me conectaban a ti de alguna manera, fueran fuertes o delgados, no importa, pretendía cortar eso y dejar que te fueras sin ninguna atadura a mi, como una cometa cuando está muy alta y se revienta el hilo y el viento se la lleva rápido y sólo puedes mirar el cielo mientras ella hace un par de piruetas y desaparece. Y yo pretendía seguir caminando, sin el peso de todos esos recuerdos,, sin esos vínculos, pero no fue así.

Ellos fueron más astutos y más rápidos.

Y quizás sea porque aún hay algo que en el interior que te quiere, que te piense, que desea lo mejor para ti, así no te vea nunca.

Y ese sentimiento fue una espía, fue el soplón de la historia, fue ese sentimiento quien alerto al grupo de recuerdos, les dijo mis intenciones.

Y mi plan se fue al carajo, no funcionó, me han golpeado.

Hoy estoy blandito, me han golpeado mucho y muy fuerte, desde mi ser adolorido voy escribiendo esto.

Tal vez pueda haber una revancha, por ahora me lameré mis heridas y le haré frente a cada recuerdo.

Hasta la próxima